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 Finalmente, el sueño se hizó realidad. Un golazo de Andrés Iniesta a escasos minutos del final de la prórroga coronaba la victoria de la selección española de fútbol en un mundial que forma ya parte de la historia y de la memoria colectiva de este país. El portero y capitán de la Roja, Iker Casillas, se convertía en la noche del domingo en el primer jugador español en alzar la copa del mundo, ante una audiencia mundial de millones de personas, convirtiéndose la final entre España y Holanda en el espacio más seguido de la historia de la televisión.
Tras la victoria, todas las calles de todas las ciudades del país se convirtieron en una fiesta total, en la que afortunadamente no hubo que lamentar ningún incidente de gravedad. Benalmádena no fue una excepción, y enclaves como las plazas de la Mezquita y Solymar, o el Puerto Deportivo se convirtieron en escenarios improvisados de una gozosa celebración que los españoles llevaban esperando toda la vida.
Escrito por Redacción
Actualizado ( Martes, 13 de Julio de 2010 17:07 )
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